Fiatlux

"Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído" J.L.Borges

Tuesday, November 28, 2006

Yo no lo escribí. Es genial.


romántica
Cuando se acercó a la barra, él estaba sentado ahí hacia bastante rato. Había llegado temprano, seguramente para reconocer el terreno antes de la cita. La cita a ciegas que habían acordado una semana antes. Ella quedó sorprendida por lo guapo que era. No se lo había imaginado lindo y era muy lindo, una sonrisa enorme con unos dientes brillantes, un gesto cálido y distendido y el pelo rubio cortado ralo que le quedaba sensacional. Ella sintió que no estaba vestida para la circunstancia. Apenas había salido del trabajo con un poco de maquillaje y la cara de cansancio de todo el día sin demasiado disimulo. Como si los clientes del estudio y sus dramas familiares estuvieran todos colgados de cada uno de sus pelos y tejidos en cada uno de los hilos de su sacón verde oliva. No estaba lista pero estaba ahí, ya lo había saludado y ahora no podia dar vuelta atrás. Estaba tan shockeada por su belleza que casi no se dio cuenta que no tenia manos. Ni codos, ni antebrazos. Todo empezaba y terminaba en los hombros que se veían muy bien desde la penumbra del bar. Él se manejaba con soltura, la chica detrás de la barra le había servido una copa con sorbito que le quedaba muy cómoda y cuando le ofreció un trago se las ingenió para que ella no notara nada extraño. Charlaron de alguna cosa, ella trató de ser más o menos entretenida pero se sentía muy insegura. Él estaba a sus anchas sin demostrar la más mínima timidez. Tenía ganas de llevarla a otro sitio, según le anunció, una fiesta de amigos en una terraza cercana. Estaremos más cómodos - fue su argumento - y la música será mucho mejor. Era una buena propuesta así que ella apuró el trago y se declaró lista. Entonces él sin perder la sonrisa, zambulló los labios en el bolsillo de la camisa, extrajo una tarjeta de crédito, se la pasó a la chica del bar y en minutos había firmado, usando una lapicera con la boca, el boucher. En ese momento, ella deseó que, alguna vez, pudiera apretarla fuerte entre las piernas, cuando tuviera ganas de llorar.

Sunday, November 26, 2006

Abrigo


Cuando la tarde del domigo gana la batalla y, quedo tendida sobre el sillón adormecida por la película de los domingos, siento el calor del alcolchado y pienso: no es suficiente. Me levanto y agarro lo primero que encuentro: un buzo de papá. Es grande, calentito. Me conforta; me siento protegida. Y pienso en todas las veces que papá me dió su buzo cuando tenía frío en las tardes de paseo, en el parque o en la playa, en el camping y en la carretera. Me dió esa misma sensación de la infancia. Protección, amor, calor.
Luego, recordé el calor de otro buzo; similar al de papá, pero no. Se extraña, pero la sensación no se compara. Ese buzo estuvo conmigo un par de semanas. Lo olía, me lo ponía a toda hora. Dormía con él. Hasta que lo tuve que devolver. Un romance deshilachado.
En cambio, el buzo de papá siempre va a estar. Cuando lo necesite, sobre el sillón o tirado arriba de la cama. Me rindo ante la idea de que el único verdadero abrigo, ese que me da seguridad, es el de papá. Sin embargo, convivir con la prenda extraña aunque sea por poco tiempo, es maravilloso.

Tuesday, November 21, 2006

Artistas del asfalto


Cuando era chica me encantaba mirar el patinaje sobre hielo. Los trajes super-glamurosos y las extremidades de las patinadoras por el aire. Hoy me encuentro admirando a los skaters. Sí, degradé mi gusto, nosé bien cuál es el gancho. Pasan las tardes enteras ahí en buceo desafiándose unos a otros, mientras intercambian gustos musicales y fuman puchitos. Te pones un rato a mirarlos y hasta parece que no fueran de Uruguay, al menos no del que yo conocí. Tienen una jerga particular que se aglutina con su forma de interpretar la música: el rapeo y el hip-hop. Contra las cuerdas es un grupo de hip-hop uruguayo muy bueno, por cierto.
Luego viene el graffiti. Obras de arte urbano con raíces en el bronx. No son simples reclamos chotos ni insultos por insultar. Ellos protejen su arte celosamente y no lo rebajan.
Claro que sería más sano verlos fuera de esos ropajes, limpios de maquillaje y sustancias tóxicas. Lamentablemente, eso es parte de su cooltura. Un sistema propio difícil de derribar.
Mientras admiraba las piruetas, me daba cuenta de que ellos ahí eran felices. Quizá sólo ahí, con los flacos como ellos y el skate como primer amor.
Entre salto y jueguito, estos artistas del asfalto se manifiestan como reyes de la pista de buceo.

(Si me preguntan qué hacía yo ahí, tuve que sacar unas fotos en el puertito del buceo y, aluciné al verlos. )

Sabiduría y ternura. Nada más. Nada menos.

Tuesday, November 14, 2006

Kiss me



Esta imagen se llama "El beso del Hotel de Ville" y fue captada en 1950 por el fotógrafo francés Robert Doisneau. Este señor solía pasearse por las calles de su ciudad para captar chispas de cotidianidad. Al respecto opinaba: "París es un teatro en el que se paga el asiento con el tiempo perdido. Yo me planto allí con mi pequeño rectángulo y espero".

Durante muchos años las mentes románticas alimentaron la idea de que la toma había sido espontánea, pero la verdad es que los besados son ambos actores. Para la época, besarse en público era muy controversial. Y emocionante, por cierto.

Para fortuna del señor Doisneau, esta obra ha sido cotizada con altísimos valores en subastas alrededor del mundo. No es para menos; como buena fotografía, no capta sólo un momento, sino una época, un lenguaje y un código singular de entendimiento que va directo a la tripa.

Monday, November 13, 2006

Redención

Mitos y verdades se descansan sobre la curva de la garganta. Algunos dicen que cuando te duele, es porque hay algo que querés decir y no has podido. También es lo primero que se obtura cuando estamos nerviosos. Cada vez que cantamos, gritamos, hablamos, miles de vibraciones danzan al son de las cuerdas vocales. Ellas se pegan en un abrazo cuando la voz es aguda y quedan laxas y soberbias en las voces gruesas.
Sobre ella se engendran las carcajadas y mueren las lágrimas.
Como todas las partes-perfectas-de nuestra anatomía, expresa lo que somos. Esto es, un caos atómico y distinto cada día. Y un ser incomprensiblemente bello.
Si el arcoiris es el puente ideal entre el cielo y la tierra, la garganta es un magnífico puente entre lo terreno y celestial de cada uno.